26/03/26

Ruptura de ligamento cruzado anterior

La ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una lesión común de la rodilla que consiste en la rotura parcial o total del ligamento cruzado anterior, una estructura clave dentro de la articulación que estabiliza y controla el movimiento de la tibia respecto al fémur. El LCA evita el desplazamiento excesivo hacia adelante de la tibia y contribuye a la estabilidad rotacional de la rodilla.

Causas

  • Movimientos bruscos de giro o cambio de dirección, especialmente en deportes como fútbol, básquetbol y esquí.

  • Hiperextensión de la rodilla.

  • Recepción de un salto con mala alineación.

  • Trauma directo en la parte anterior o lateral de la rodilla.

Síntomas

  • Dolor intenso súbito en el momento de la lesión.

  • Sensación o sonido de “chasquido” o “pop”.

  • Inflamación rápida por hemartrosis (acumulación de sangre) en las primeras horas.

  • Inestabilidad o sensación de que la rodilla “cede” al caminar o al hacer actividades de pivote.

  • Limitación del rango de movimiento por dolor e inflamación.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica: pruebas específicas como la prueba de Lachman, cajón anterior y pivot shift ayudan a detectar la inestabilidad por lesión del LCA.

  • Estudios por imagen: radiografías para descartar fracturas asociadas; resonancia magnética (RM) para confirmar la lesión del LCA y evaluar daño asociado a meniscos, cartílago u otros ligamentos.

Tratamiento

  • Conservador: indicados en pacientes con demanda funcional baja o lesiones parciales estables. Incluye reposo relativo, inmovilización temporal, control del dolor y la inflamación, fisioterapia para recuperar fuerza y estabilidad muscular y entrenamiento propioceptivo.

  • Quirúrgico (reconstrucción del LCA): recomendado en pacientes jóvenes, deportistas o personas con inestabilidad funcional persistente. La cirugía suele consistir en sustituir el LCA roto por un injerto (autoinjerto o aloinjerto) mediante técnicas de artroscopia mínimamente invasiva. Rehabilitación postoperatoria es esencial para recuperar movilidad, fuerza y retorno a la actividad.

Complicaciones y pronóstico

  • Lesiones asociadas: meniscos, cartílago articular y otros ligamentos pueden lesionarse simultáneamente.

  • Sin tratamiento adecuado, la inestabilidad crónica puede aumentar el riesgo de daño meniscal y degeneración articular (artrosis) a largo plazo.

  • Con tratamiento correcto y rehabilitación adecuada, muchos pacientes recuperan la función y pueden volver al deporte; el tiempo de recuperación tras la reconstrucción suele ser de 6 a 12 meses según el caso y la demanda funcional.

Prevención

  • Entrenamiento de fuerza y propiocepción para mejorar la estabilidad muscular de la rodilla.

  • Técnicas adecuadas de aterrizaje y cambio de dirección en deportes.

  • Programas de prevención en jóvenes deportistas para reducir el riesgo de lesión.

Si sospecha una ruptura de LCA, consulte a un especialista en cirugía articular o traumatología para evaluación y plan de tratamiento personalizado. En Grupo Orthofibo ofrecemos diagnóstico, tratamiento quirúrgico y rehabilitación especializada para recuperar la movilidad y la calidad de vida.

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